Una vértebra guardada 40 años en las colecciones del British Antarctic Survey resultó ser el primer hueso de dinosaurio extraído del continente. El hallazgo desplaza al fósil argentino de 1986 como el más antiguo del registro antártico.

El British Antarctic Survey (BAS) confirmó que una vértebra guardada durante cuatro décadas en sus colecciones de Cambridge corresponde al primer fósil de dinosaurio recolectado en la Antártida. El hueso fue extraído el 9 de diciembre de 1985 en la isla James Ross, frente a la península Antártica, por el geólogo británico Michael Thomson y el paleontólogo alemán Reinhard Förster, que lo registraron como «vértebra de reptil grande». El estudio que lo identifica se publicó el lunes en la revista Acta Palaeontologica Polonica.
El análisis, liderado por Paul Barrett (Natural History Museum de Londres) a partir de una observación de Mark Evans, responsable de las colecciones geológicas del BAS, determinó que se trata de una vértebra caudal de un titanosaurio del Cretácico Superior, de hace unos 83 millones de años. El ejemplar medía entre seis y siete metros: un juvenil o una especie de tamaño reducido dentro del grupo que incluye a los animales terrestres más grandes que existieron. Es apenas el segundo fósil corporal de saurópodo conocido del continente.

La identificación reordena la cronología del registro antártico. Hasta ahora, el primer dinosaurio del continente era Antarctopelta oliveroi, hallado en 1986 por el equipo argentino de Eduardo Olivero, también en la isla James Ross. La vértebra del BAS, recolectada un año antes, pasa a ser el primer hueso de dinosaurio extraído de la Antártida, aunque su identificación llegó cuarenta años después. La primacía cronológica del hallazgo se traslada así del programa antártico argentino al británico.
El dato no es menor en el contexto polar. La isla James Ross se ubica en el sector donde se superponen los reclamos territoriales de Argentina, Chile y el Reino Unido, congelados por el Artículo IV del Tratado Antártico. En ese marco, la investigación científica sostenida es la base del estatus consultivo y del derecho a voto dentro del sistema del Tratado, como se analiza en Antártida 2048: soberanía, reclamos y el futuro del Tratado Antártico. Los programas nacionales exhiben sus hallazgos —y sus colecciones— como evidencia de presencia y capacidad científica en el continente.
Los investigadores señalaron además que el retroceso del hielo podría exponer nuevas áreas de roca fosilífera en los próximos años. La Antártida conserva el registro de dinosaurios más escaso de todos los continentes: apenas doce especies identificadas, concentradas en las montañas Transantárticas y en la península Antártica y sus islas adyacentes.


