Los gobiernos de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmarán la próxima semana un pacto que garantiza a Washington acceso militar permanente a la isla ártica y excluye del territorio a sus adversarios. Groenlandia seguirá bajo soberanía danesa.

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este viernes un acuerdo con Dinamarca y Groenlandia que, según sus palabras, otorga a Estados Unidos «control permanente sobre la seguridad, y todas las demás necesidades» de la isla. Los gobiernos danés y groenlandés confirmaron el pacto, aunque no supone una anexión: el territorio seguirá siendo danés. La oficina de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, precisó que las tres partes lo firmarán la próxima semana, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, y que entrará en vigor tras los procedimientos parlamentarios nacionales correspondientes.
Según un funcionario del Departamento de Estado, el acuerdo garantiza a Estados Unidos acceso permanente y derechos de sobrevuelo, la posibilidad de aumentar el número de bases, el bloqueo de instalaciones militares de países ajenos a la OTAN y restricciones a las inversiones sensibles de potencias adversarias. La disposición se mantendría «incluso si Groenlandia se convierte en un país plenamente independiente». Estados Unidos ya opera en el noroeste de la isla la base espacial de Pituffik, heredera de la presencia militar que mantiene allí desde la década de 1950.
El anuncio cierra, al menos en su formato actual, meses de tensión con Copenhague, después de que Trump planteara en repetidas ocasiones comprar la isla o incluso tomarla por la fuerza. El comunicado de Statsministeriet enmarca el pacto en otra clave: sostiene que refuerza la seguridad común en el Ártico y el Atlántico Norte y que reconoce la soberanía y la integridad territorial del Reino y el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación. El secretario de Estado, Marco Rubio, lo calificó de victoria histórica y afirmó que Groenlandia formará para siempre parte del área de defensa estratégica de América del Norte, de la que quedará excluido cualquier adversario.
La cláusula que restringe a terceros apunta, sin nombrarlos, a los dos actores extrarregionales con mayor actividad en el alto norte: Rusia y China. Esta última ha convertido el acceso a las rutas y los recursos polares en un objetivo declarado a través de la estrategia de China en el Ártico. El texto completo del acuerdo todavía no es público, y su carácter permanente, vigente aun ante una eventual independencia groenlandesa, es el punto que deberá superar el escrutinio parlamentario en Copenhague y Nuuk.


