Un C-17 de la Fuerza Aérea estadounidense rumbo a la estación McMurdo dio media vuelta y regresó a Nueva Zelanda tras el aviso de un lanzamiento de misil ruso sobre el Pacífico Sur.

El martes 18 de agosto, un avión de transporte militar C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despegó del aeropuerto de Christchurch, en Nueva Zelanda, con rumbo a la Antártida y dio media vuelta poco más de dos horas después. La aeronave, con indicativo ICE28, volvió a aterrizar en Christchurch a las 11:29 de la mañana, hora local, sin haber alcanzado su destino. El regreso se produjo luego de que la Autoridad de Aviación Civil de Nueva Zelanda (CAA) emitiera un NOTAM —un aviso a operadores aéreos— por una actividad considerada potencialmente peligrosa en la ruta.
El origen de la alerta fue una notificación de la corporación estatal rusa de gestión del tráfico aéreo, que informó a Nueva Zelanda sobre un lanzamiento de misil previsto y el riesgo potencial asociado para el espacio aéreo internacional dentro de la Región de Información de Vuelo oceánica que administra el país, una zona de unos 30 millones de kilómetros cuadrados sobre el Pacífico Sur. El vuelo formaba parte del período WINFLY, la reapertura anual de las operaciones aéreas entre Christchurch y la Antártida tras el invierno austral, que abastece a la estación McMurdo —la mayor base estadounidense del continente— y a la base neozelandesa Scott antes de la temporada científica de verano. Es la actividad logística que sostiene la presencia científica sobre la que se apoya el sistema del Tratado Antártico.
La CAA aclaró que el NOTAM no cerraba el espacio aéreo ni impedía volar por la zona, sino que delimitaba un área de peligro para que cada operador tomara su propia decisión con la información disponible. Según ese mismo organismo, la aeronave podría haber continuado: fue la Fuerza Aérea la que optó por regresar de forma preventiva. El Comando del Pacífico de la Fuerza Aérea confirmó que se trataba de una misión de reabastecimiento de rutina, programada para esta época del año.
El canciller neozelandés, Winston Peters, reconoció el aviso ruso sobre el lanzamiento previsto y el riesgo asociado para el espacio aéreo internacional al sudeste de Nueva Zelanda. Por ahora, ni la Fuerza Aérea estadounidense ni las autoridades rusas ofrecieron detalles adicionales sobre la naturaleza del lanzamiento.


