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Putin autoriza la venta de la participación de TotalEnergies en Arctic LNG 2

El presidente ruso firmó un decreto que permite transferir el 10% que la petrolera francesa tenía en el proyecto de gas licuado más emblemático del Ártico a una filial de Novatek creada semanas antes.

El buque metanero Arctic Express asistido por remolcadores en el Europoort de Róterdam.
El metanero Arctic Express durante maniobras de asistencia en el Europoort de Róterdam. Foto: kees torn / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

Vladimir Putin autorizó este miércoles la venta del 10% que TotalEnergies posee en Arctic LNG 2, uno de los proyectos de gas natural licuado (GNL) más importantes del Ártico ruso, a una empresa denominada NordLine LLC. La operación se formalizó mediante un decreto presidencial que no establece precio ni condiciones para la transacción.

NordLine es una subsidiaria de Novatek, el mayor productor privado de gas de Rusia, que ya controla el 60% del proyecto. La empresa fue creada apenas semanas antes, en mayo de 2026, en lo que analistas del sector interpretan como una maniobra preparatoria para absorber las participaciones occidentales que quedaron congeladas por las sanciones. TotalEnergies, que había declarado fuerza mayor sobre sus contratos de compra de GNL tras las sanciones impuestas por Estados Unidos en 2023, conservará una exposición indirecta al proyecto a través de su participación del 19,4% en el propio Novatek.

La historia de la presencia francesa en Arctic LNG 2 es la de una apuesta estratégica que las sanciones convirtieron en una pérdida forzada. Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, TotalEnergies registró castigos contables de alrededor de 4.000 millones de dólares vinculados al proyecto. Desde entonces, la compañía no declaró ingresos provenientes de Arctic LNG 2 y suspendió su participación operativa, aunque mantuvo su tenencia formal a la espera de una salida negociada.

El decreto de Putin consolida un patrón que se viene observando desde 2022: el Kremlin utiliza los mecanismos legales rusos para reabsorber activos energéticos estratégicos en el Ártico que las empresas occidentales no pueden operar ni vender libremente en el mercado. Según la legislación rusa, los fondos obtenidos por compañías de países «no amistosos» —categoría en la que figura Francia— deben depositarse en cuentas bloqueadas dentro de Rusia, lo que en la práctica impide a TotalEnergies repatriar cualquier eventual pago. El resultado es una transferencia de activos que difícilmente se traducirá en valor real para el vendedor.

El movimiento tiene implicaciones que van más allá de una transacción corporativa. Arctic LNG 2, emplazado en la península de Guidan en el norte de Siberia, es una pieza central de la ambición rusa de convertir la Ruta del Mar del Norte en un corredor energético de primer orden. Con las participaciones occidentales fuera de la ecuación, Novatek consolida el control sobre la infraestructura mientras Rusia continúa exportando GNL hacia Asia —principalmente hacia China— en un esquema que las sanciones han redirigido pero no detenido. Como se analiza en La Ruta de la Seda Polar: la apuesta estratégica de China en el Ártico, la integración económica chino-rusa en el Ártico se ha acelerado precisamente a partir del aislamiento al que las sanciones sometieron a Moscú.


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