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Rubio confirma negociaciones activas con Dinamarca y Groenlandia sobre defensa ártica

El secretario de Estado declaró ante el Congreso que las conversaciones sobre el uso de Groenlandia para la defensa colectiva avanzan «en buen lugar» — y que habrá «buenas noticias» próximamente. La frase «por ahora» con la que respondió si Groenlandia es parte de Dinamarca condensa mejor que ningún otro dato el estado de la relación entre Washington y Copenhague.

El secretario de Estado Marco Rubio declara ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, 3 de junio de 2026.
El secretario de Estado Marco Rubio durante su testimonio ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el 3 de junio de 2026, donde confirmó que las negociaciones con Dinamarca y Groenlandia sobre defensa ártica avanzan en «buen lugar». Captura: House Foreign Affairs Committee / Dominio público.

El secretario de Estado Marco Rubio confirmó el 3 de junio ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes que Estados Unidos mantiene conversaciones mensuales con Dinamarca y Groenlandia sobre el uso del territorio para la defensa colectiva. «Creo que tendremos bastante buenas noticias en algún momento», declaró Rubio ante los legisladores. Las negociaciones, según el secretario, se desarrollan con regularidad mensual y el proceso estaría avanzando favorablemente.

El momento más revelador de la audiencia llegó cuando la representante demócrata Sarah McBride preguntó a Rubio si era consciente de que Groenlandia es parte de Dinamarca. Su respuesta fue «por ahora». La frase no es un desliz: resume la posición de fondo de la administración Trump, que desde el inicio del mandato ha insistido en que controlar Groenlandia resulta estratégicamente más eficiente que operar bajo acuerdos de basing existentes. Rubio respaldó esa lógica ante el Congreso: «La postura del presidente es que es mucho más fácil defenderlo cuando se tiene el control completo.»

Groenlandia concentra una de las posiciones geográficas más sensibles del Ártico occidental. Su territorio abarca el flanco norte del Atlántico, con acceso directo al corredor submarino por donde transita parte de la flota rusa del norte hacia el Atlántico abierto — el mismo eje estratégico que define la importancia del GIUK Gap. El interés estadounidense no es nuevo, pero la presión diplomática abierta sobre un aliado de la OTAN sí representa una ruptura con la práctica habitual de la Alianza. Como se analiza en profundidad en el artículo sobre Svalbard y la arquitectura de seguridad del Alto Norte, la tensión entre soberanía formal y presencia funcional es uno de los ejes centrales de la geopolítica ártica actual.

El contexto inmediato agrega otro elemento: Rubio confirmó que Trump asistirá personalmente a la cumbre de la OTAN en Ankara el 7 y 8 de julio, donde volverá a exigir reformas significativas a la Alianza y un aumento del gasto en defensa. Las negociaciones sobre Groenlandia llegarán a esa cumbre como telón de fondo — entre dos aliados que comparten membresía en la OTAN pero cuyas posiciones sobre soberanía ártica se distancian de forma visible.


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