Home / Revelan que Trump propuso a Islandia como el ‘estado número 51’

Revelan que Trump propuso a Islandia como el ‘estado número 51’

El presidente de EE.UU. planteó anexar la isla en una llamada privada, días después de que Reikiavik convocara a su embajador por un mapa que cubría Islandia con la bandera estadounidense. La conversación, ahora filtrada, es de 2024.

Reykjanesbraut, la autopista que une Reikiavik con Keflavík, en Islandia
Reykjanesbraut (Ruta 41), la autopista que une Reikiavik con Keflavík —aeropuerto internacional y base que la OTAN emplea como nodo de vigilancia del Atlántico Norte—. Imagen propia, ilustrativa; no corresponde al hecho descrito. Foto: Ozzi / @visionpolarcom.

La radiotelevisión pública islandesa RÚV reveló esta semana que, en una llamada telefónica de noviembre de 2024, Donald Trump —entonces presidente electo— le planteó al primer ministro islandés de aquel momento, Bjarni Benediktsson, la posibilidad de que Islandia se convirtiera en el «estado 51» de Estados Unidos. La conversación fue informal, no pasó por los canales diplomáticos habituales y no quedó grabada; un funcionario del gabinete tomó notas. Según las fuentes que las leyeron, Benediktsson tomó el comentario como una broma, pero Trump lo instó a considerarlo en serio. El asunto llegó luego al Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento islandés.

La revelación aterrizó pocos días después de que Trump publicara en Truth Social un mapa que mostraba a Estados Unidos, Canadá, Groenlandia e Islandia cubiertos por la bandera estadounidense y rotulados como un solo país. En respuesta, la canciller islandesa, Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, convocó al embajador estadounidense, Billy Long, para transmitirle que la publicación era «completamente inapropiada». El mapa había aparecido horas después de que la Comisión Europea anunciara un paquete de 200 millones de euros para Groenlandia.

Para la geopolítica polar, Islandia no es un actor menor: es la pieza que ancla el GIUK Gap, el corredor entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido por donde la Flota del Norte rusa accede al Atlántico, y alberga en Keflavík un nodo clave de vigilancia antisubmarina y aérea de la OTAN. La presión estadounidense abarca ahora todo el arco del Atlántico Norte, de Groenlandia a Islandia, el mismo flanco que se analiza en Atlantic Bastion: la batalla por el GIUK Gap.

Islandia, aliada de la OTAN que no dispone de fuerzas armadas propias, reaccionó con un tono inusualmente firme: Gunnarsdóttir calificó el episodio de «absurdo» y sostuvo que la soberanía de los Estados no es materia de broma. La secuencia —chistes del embajador sobre un «estado 52», mapas en redes y ahora una propuesta privada de anexión— reproduce el patrón que ya se vio con Groenlandia.


Lo más reciente