La operación aérea multinacional desplegó cazas y tanqueros en Groenlandia, Islandia y Canadá durante dos semanas, apenas días después de la firma del nuevo pacto de seguridad entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia.

NORAD anunció este sábado la conclusión de la Operación Arctic Vanguard 26-4.2, un ejercicio de defensa aérea que, desde el 13 de septiembre, desplegó cazas F-16 y F-35, tanqueros KC-135 y aeronaves de control y alerta temprana de Estados Unidos, Canadá y Dinamarca en el Ártico norteamericano y el Atlántico Norte, incluida Groenlandia. Según el comunicado del comando, la operación buscó validar la capacidad de proyectar y sostener poder aéreo combinado en condiciones árticas extremas.
El despliegue combinó bases en Goose Bay (Terranova y Labrador) y Bagotville (Quebec), en Canadá, con actividad en Keflavik, Islandia, donde cazas daneses operaron junto a un tanquero francés y una aeronave de alerta temprana de la OTAN. La región norteamericana de NORAD en Alaska envió, además, F-16 de Eielson Air Force Base, desplegados vía Goose Bay, para operaciones en Groenlandia, incluido un despliegue temporal de cazas estadounidenses en la isla. El ejercicio se enmarca en el concepto «Nordic Bridge», con el que NORAD y el Comando Norte buscan alinear sus operaciones árticas con la OTAN, Dinamarca y otros socios regionales.
El cierre de Arctic Vanguard llega apenas cuatro días después de que Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaran, en la Asamblea General de la ONU, un nuevo pacto de seguridad que permite establecer áreas de defensa en Narsarsuaq y Mestersvig y, además, autoriza modernizar y ampliar las actividades de EE. UU. en Pituffik. Ambos hechos son independientes, pero juntos describen una intensificación simultánea de la presencia militar estadounidense en Groenlandia: una por vía diplomática y la otra por despliegue operativo directo.
El ejercicio no es una novedad en sí mismo —forma parte de una serie recurrente de operaciones árticas de NORAD—, pero su cierre, coincidiendo con el nuevo marco de acceso militar, se inserta en el interés aliado por mejorar la vigilancia, interoperabilidad y capacidad de respuesta en los accesos árticos y el Atlántico Norte, reforzando la lógica aliada de vigilancia y respuesta en el corredor entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido que Visión Polar analizó en su serie sobre el Bastión Atlántico, el flanco de contención naval y aérea que la OTAN sostiene frente a la Flota del Norte rusa.


