El Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes advierte que el Reino Unido carece de capacidades clave para operar en el Alto Norte, en especial frente a la amenaza submarina rusa.

El Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes del Reino Unido publicó este jueves 22 de octubre el informe Defence in the High North, en el que concluye que el país debe corregir brechas militares serias en el Alto Norte. Según el comité, no disuadir a Rusia en la región, en particular frente a amenazas submarinas, pondría en riesgo en tiempos de paz los cables de datos y los ductos energéticos en aguas británicas y sus alrededores. En caso de hostilidades, advierte, también quedarían expuestos la población, la infraestructura crítica, la disuasión nuclear y las rutas de reabastecimiento atlánticas desde Estados Unidos.
El documento identifica como punto central una brecha en guerra antisubmarina que el Ministerio de Defensa ha aceptado: la flota de fragatas con sonar de arrastre se reduce a cinco, frente a un requisito de ocho. El comité pide que ninguna fragata Type 23 con ese equipo salga de servicio hasta que una Type 26 la reemplace una a una. También señala que el Reino Unido dejó caer en desuso su capacidad submarina bajo el hielo, lo que, a su juicio, permite a Rusia usar la capa de hielo para ocultar sus submarinos mientras amenaza las rutas marítimas de la OTAN. Estas carencias afectan al esfuerzo aliado descrito en el análisis sobre el Bastión Atlántico, orientado a reforzar la vigilancia del Atlántico Norte.
El informe también cuestiona el rol de la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF), la coalición liderada por Londres, cuya actividad se ha concentrado cada vez más en amenazas híbridas y por debajo del umbral del conflicto. El comité recomienda reevaluar su valor añadido dentro del año siguiente a que el Reino Unido asuma el liderazgo del Joint Force Norfolk de la OTAN, y considerar que se enfoque más en el Alto Norte, sobre todo si Londres debe planificar con incertidumbre sobre el respaldo de Estados Unidos a la Alianza. Para compensar ese giro, plantea que el Reino Unido podría elevar a nivel de brigada su fuerza en Estonia, como Alemania hace en Lituania.
El presidente del comité, Tan Dhesi, describió a Rusia como el mayor adversario británico y sostuvo que busca dominar la región para obtener ventaja militar. Vinculó además el plazo de las correcciones a la propia evaluación del gobierno, que contempla un posible ataque ruso a la OTAN desde 2030.


