La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) no coordinará la edición 2026 del informe anual sobre el estado del Ártico (Arctic Report Card), que sintetiza cada año la situación ambiental de la región.

En una declaración a CNN, la agencia señaló que la coordinación de esta edición no se gestionará a través de la NOAA y que los datos que aportó históricamente seguirán recolectándose y estando disponibles al público. Según el mismo reporte —cuya primicia correspondió a Politico—, la decisión se comunicó a parte del equipo científico sin explicitar los motivos.
Publicado desde 2006, el informe funcionaba como referencia técnica revisada por decenas de investigadores y editada bajo el paraguas de la NOAA, que aportaba el soporte logístico, el alojamiento en línea y la presentación pública junto a los autores principales. De acuerdo con CNN, este año el documento no se editará como reporte técnico de la agencia y uno de sus empleados dejará de oficiar como editor coordinador.
El movimiento se inscribe en un repliegue más amplio de la agencia respecto de sus productos de monitoreo ambiental. El mismo reporte consigna que la NOAA discontinuó su informe anual sobre desastres de miles de millones de dólares, reorganizó la autoría de la Evaluación Nacional del Clima y detuvo las actualizaciones de climate.gov. En conjunto, delinean una retirada del Estado estadounidense de buena parte de la infraestructura científica que documenta la transformación del Ártico.
Para la región, la relevancia excede lo ambiental. El informe era uno de los pocos productos institucionales que ofrecía una lectura consolidada y comparable del Ártico año tras año, insumo tanto para la comunidad científica como para la planificación de defensa y navegación de los Estados árticos. Su continuidad queda ahora en manos de instituciones ajenas al gobierno estadounidense, en un momento en que la capacidad de monitorear el entorno polar es, en sí misma, un componente de la soberanía en el Ártico.


