Las Fuerzas Armadas Canadienses lanzaron la Operación Nanook-Qimaavivut para evaluar aeródromos e infraestructura en su Ártico y sostener operaciones todo el año, en coordinación con la actividad Arctic Sentry de la OTAN.

El 30 de julio, las Fuerzas Armadas Canadienses (CAF) lanzaron la Operación Nanook-Qimaavivut, una actividad de ingeniería militar enmarcada en la Operación Nanook, el ejercicio ártico insignia del país. Se desarrolla entre julio y septiembre de 2026 e incluye reconocimientos de ingeniería y evaluaciones de infraestructura cerca de Resolute Bay, en Nunavut, inspección de las condiciones de aeródromos en todo el Ártico canadiense y evaluaciones de sitios a lo largo de la costa de Labrador.
Resolute Bay se ubica en el Archipiélago Ártico canadiense, el corredor por el que discurre el Paso del Noroeste, la vía cuya condición jurídica Canadá considera aguas interiores mientras Estados Unidos la defiende como estrecho internacional de libre navegación. El propósito declarado de la operación es mapear las limitaciones logísticas de una región de distancias enormes e infraestructura escasa, y definir los requisitos de ingeniería, movilidad y sostenimiento necesarios para operar durante todo el año en el extremo norte.
La actividad se conduce en coordinación con la actividad de Vigilancia Reforzada de la OTAN, Arctic Sentry, en un flanco donde el lema «High North, Low Tension» quedó atrás tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y la incorporación de Finlandia y Suecia a la Alianza. Este refuerzo de la capacidad operativa canadiense se inscribe en la misma disputa de fondo que analizamos en nuestro artículo sobre la soberanía en el Ártico y el deshielo que abre las nuevas rutas polares.
Para Ottawa, la evaluación de aeródromos remotos y la mejora del sostenimiento no son solo defensa continental: son el sustento material de un reclamo de soberanía sobre un archipiélago que el deshielo vuelve progresivamente más navegable, y por tanto más disputable. La operación busca cimentar una presencia casi permanente y extraer lecciones sobre la infraestructura que Canadá necesitaría para sostenerla.


