La 48ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico cerró el 21 de mayo sin acuerdo sobre el estatus de especie especialmente protegida para el pingüino emperador. El veto de China y Rusia expone una vez más los límites del mecanismo de consenso en la gobernanza antártica.

La reunión más importante del sistema del Tratado Antártico concluyó el jueves 21 de mayo en Hiroshima sin alcanzar acuerdo sobre uno de sus puntos centrales: la propuesta de designar al pingüino emperador como Especie Especialmente Protegida. La propuesta contaba con el respaldo de una amplia mayoría de las 29 partes consultivas, pero China y Rusia la bloquearon invocando incertidumbre científica. El mecanismo de toma de decisiones de la ATCM exige unanimidad, lo que convierte el veto de cualquier parte en un obstáculo insuperable.
El contexto científico era contundente. En abril de 2026, la UICN reclasificó al pingüino emperador de «casi amenazado» a «en peligro», su cuarto nivel de amenaza más alto. Desde 2016, casi la mitad de las 60 colonias de pingüinos emperador registradas en la Antártida ha experimentado fracasos reproductivos parciales o totales por pérdida de hielo marino. Los modelos proyectan que, bajo el escenario de emisiones actual, la especie podría enfrentar extinción funcional hacia 2100. El Comité Científico de Investigación Antártica describió los cambios en los sistemas antárticos como «abruptos y acelerados».
El bloqueo no es nuevo — China y Rusia han obstaculizado esta misma propuesta en reuniones anteriores — pero el contexto geopolítico le añade una capa adicional. Según analistas presentes en Hiroshima, la resistencia a otorgar protección especial al pingüino emperador es leída por varios delegados como una maniobra estratégica: cualquier precedente de protección vinculante para especies antárticas podría eventualmente justificar restricciones pesqueras o límites a la exploración energética futura, dos áreas donde los intereses de Pekín y Moscú en la Antártida son directos.
La reunión de Hiroshima se cerró en un momento en que la presión científica sobre la biodiversidad antártica se acumula desde varios frentes. Un estudio publicado dos semanas antes en Communications Biology por investigadores de la Universidad de California Berkeley y la Universidad de Chile reveló que el pingüino gentoo — hasta ahora clasificado como una sola especie — comprende en realidad cuatro especies distintas, tres de ellas amenazadas por el cambio climático en las islas subantárticas. El hallazgo subraya que la crisis de biodiversidad polar avanza más rápido que la capacidad del sistema diplomático para responderle.


