McMurdo: anatomía logística del mayor nodo de poder funcional en la Antártida

Lejos de la imagen de un refugio científico aislado, la mayor base antártica funciona como un centro urbano industrial cuya infraestructura garantiza la presencia permanente de Washington en el continente blanco.

Vista panorámica de los edificios, almacenes y tanques de combustible de la estación McMurdo sobre el terreno volcánico de la isla Ross.
Vista general de la estación McMurdo en la península de Hut Point, el principal nodo logístico estadounidense en la Antártida. Crédito: U.S. National Science Foundation (NSF).

La estación McMurdo representa el asentamiento humano continuo más extenso de la Antártida y el eje sobre el cual orbita la proyección científica y geopolítica de Estados Unidos al sur del paralelo 60° S. Administrada por la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) mediante el Programa Antártico de Estados Unidos (USAP), esta instalación desafía las concepciones tradicionales del aislamiento polar. No es un laboratorio remoto convencional, sino un enclave logístico de escala urbana capaz de sostener a más de 1.200 personas en su punto de mayor actividad y de proyectar capacidades materiales hacia el polo geográfico y el interior del continente.

La geografía como factor operativo

Ubicada en el extremo meridional de la península de Hut Point, en la isla Ross (77°51′ S, 166°40′ E), la localización de McMurdo no responde al azar estético sino a un cálculo de accesibilidad náutica. Constituye el punto más austral del planeta alcanzable por buques de superficie navegando a través del mar de Ross durante el verano austral.

Mapa polar de la Antártida con la ubicación de la estación McMurdo en la isla Ross, junto a las bases Amundsen-Scott en el Polo Sur y Palmer en la isla Anvers.
Ubicación de la estación McMurdo sobre el mar de Ross, con el módulo de Amundsen-Scott en el Polo Sur geográfico y Palmer en la isla Anvers como nodos complementarios del programa antártico de Estados Unidos. Crédito: Ozzi · Visión Polar (CC BY-NC-ND).

Esa condición costera permite abrir cada temporada un canal a través del hielo marino para permitir el atraque de cargueros y buques cisterna. Sin este acceso marítimo masivo, sostener las operaciones científicas en el interior antártico resultaría prohibitivo desde el punto de vista económico y logístico. Al mismo tiempo, su emplazamiento en terreno volcánico libre de hielo facilita cimientos sobre roca madre y la construcción de pistas aéreas sobre el hielo circundante.

De campamento exploratorio a urbe polar

Los antecedentes de McMurdo se remontan a la expedición Discovery (1901-1904) dirigida por Robert Falcon Scott, quien levantó su cabaña refugio precisamente en Hut Point. No obstante, el asentamiento moderno nació formalmente el 18 de diciembre de 1955, cuando unidades de construcción naval de Estados Unidos (los célebres Seabees) establecieron una base aeronaval de apoyo con vistas al Año Geofísico Internacional (AGI) de 1957-1958.

Bautizada inicialmente como Williams Air Operating Facility, la instalación fue rebautizada posteriormente como Estación McMurdo en recuerdo del teniente Archibald McMurdo, oficial británico de la expedición de James Clark Ross en 1841. Lo que nació como una estructura de carpas y barracas temporales para respaldar el AGI mutó en una plataforma de ocupación permanente de gran volumen tras la firma del Tratado Antártico en 1959.

Qué es la Operación Deep Freeze

El sostenimiento de McMurdo es inseparable de la Operación Deep Freeze, denominación histórica de las misiones de apoyo de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos al programa antártico.

El rompehielos USCGC Polar Star fondeado frente a la costa de la isla Ross mientras un remolcador posiciona el muelle flotante NSF Discovery en la bahía Winter Quarters de la estación McMurdo.
El rompehielos USCGC Polar Star opera en el mar de Ross mientras embarcaciones menores instalan el muelle flotante NSF Discovery en la bahía Winter Quarters, estación McMurdo, el 25 de febrero de 2026, durante la Operación Deep Freeze. Foto: Guardia Costera de EE. UU. / Tte. Joseph Miller, vía DVIDS.

Iniciada en 1955 bajo el liderazgo operativo del contraalmirante George J. Dufek y la supervisión del almirante Richard E. Byrd, Deep Freeze articuló el transporte naval, aéreo y de ingeniería necesario para levantar las primeras estaciones estadounidenses en el continente. En la actualidad, la misión se encuentra bajo la coordinación de la Fuerza de Tarea Conjunta de Fuerzas de Apoyo a la Antártida (Joint Task Force-Support Forces Antarctica, JTF-SFA), con sede en Hawái.

Bajo las directrices del Tratado Antártico —cuyo artículo I prohíbe las medidas de carácter militar pero autoriza el empleo de personal o equipo militar para investigaciones científicas y fines pacíficos—, Deep Freeze aporta tripulaciones, aviones LC-130 Hércules con esquíes, transportes pesados C-17 Globemaster III y rompehielos de la Guardia Costera para asegurar la cadena de suministros.

Funciones, ciencia y vida cotidiana

La función primordial de McMurdo es actuar como puerta de entrada logística para el personal, el combustible y los equipos que se dirigen hacia la base Amundsen-Scott en el Polo Sur y hacia campamentos en áreas remotas.

Vista aérea de la estación McMurdo al anochecer antártico, con las luces de los edificios iluminando el terreno volcánico de la isla Ross.
Vista aérea de la estación McMurdo durante el crepúsculo polar, octubre de 2010. Las luces del complejo revelan la escala urbana del mayor asentamiento humano permanente en la Antártida. Foto: Eli Duke — CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons.

En la base conviven científicos de disciplinas diversas con un número superior de técnicos, cocineros, mecánicos, electricistas y bomberos. La infraestructura científica tiene su núcleo en el Albert P. Crary Science and Engineering Center (Crary Lab), una instalación de más de 4.300 metros cuadrados equipada con laboratorios analíticos avanzados, cámaras de frío e instalaciones de acuarios con agua marina para investigación biológica, geofísica, meteorológica y glaciológica.

A nivel cotidiano, McMurdo opera como una pequeña localidad estadounidense con talleres de maquinaria pesada, planta potabilizadora por desalinización de agua marina, estación de bomberos, gimnasios, oficinas de correos, emisora de radio, dos bares y un sistema de transporte con vehículos oruga y camionetas sobre neumáticos de baja presión.

Esa condición de ciudad funcional queda reflejada hasta en el lenguaje de sus habitantes: la estación es conocida informalmente como «Mac-Town» —o simplemente «Town» entre quienes rotan hacia los aeródromos sobre hielo—, y en verano los veteranos la apodan «McMudhole» por el lodo volcánico que sustituye a la nieve en las callejuelas del complejo.

Cifras operativas y complejidades materiales

La escala de McMurdo destaca frente a cualquier otra estación en la Antártida por sus volúmenes de consumo y soporte logístico:

  • Población estival: entre 1.000 y 1.200 personas durante el verano austral.
  • Población invernal: entre 150 y 200 personas a cargo del mantenimiento.
  • Edificios e instalaciones: entre 100 y 140 estructuras activas distribuidas en el terreno.
  • Consumo energético: entre 18 y 25 millones de litros de combustible diésel polar por año.
  • Suministro marítimo: cerca de 7.000 toneladas de carga y provisiones trasladadas en cada reaprovisionamiento.
  • Infraestructura aeronáutica: pistas sobre hielo y nieve compactada como Phoenix Airfield, con capacidad para aeronaves intercontinentales a reacción.
El buque de carga Ocean Gladiator amarrado en Winter Quarters Bay iza con su grúa el vehículo polar Ivan the Terra Bus en la estación McMurdo.
El carguero Ocean Gladiator iza el vehículo anfibio polar «Ivan the Terra Bus» en la bahía Winter Quarters de la estación McMurdo, durante su retiro del servicio tras 30 años y más de 100.000 pasajeros transportados. Foto: Programa Antártico de Estados Unidos (USAP) / NSF, abril de 2025.

El experimento nuclear de Nukey Poo

Entre 1962 y 1972, McMurdo albergó el único reactor nuclear en la historia de la Antártida: el PM-3A, apodado coloquialmente Nukey Poo. Con una potencia nominal neta de 1,75 MW, la unidad de agua presurizada buscaba reducir la dependencia del costoso transporte marítimo de diésel.

Sin embargo, fallas mecánicas recurrentes, microfisuras y costos elevados de mantenimiento provocaron su clausura definitiva en 1972. El desmantelamiento demandó el retiro y traslado a territorio estadounidense de más de 9.000 metros cúbicos de suelo contaminado, dejando en el sitio únicamente una placa histórica.

La modernización AIMS y las restricciones futuras

El crecimiento inorgánico de McMurdo a lo largo de siete décadas dio lugar a un complejo arquitectónico disperso y costoso de calefaccionar. Para corregir este desgaste, la NSF impulsó el programa Antarctic Infrastructure Modernization for Science (AIMS), un plan integral para concentrar funciones en edificios modernos y energéticamente eficientes.

El proyecto, no obstante, ha enfrentado retrasos por la pandemia de COVID-19, sobrecostos y reajustes presupuestarios evaluados por los organismos de control de Washington. El desafío central reside en mantener operativas las cadenas de investigación mientras se renuevan estructuras en una ventana estacional de apenas cuatro meses.

En el tablero polar, McMurdo ilustra cómo la legitimidad de un actor en el continente blanco no descansa únicamente en la firma de tratados diplomáticos, sino en la capacidad material de sostener infraestructura pesada, logística continua y acceso permanente. La pregunta abierta hacia las próximas décadas será si los crecientes costos de sostenimiento y la reconfiguración presupuestaria permitirán a Washington mantener este nivel de presencia funcional frente a la creciente actividad de otros actores en el mar de Ross.

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