El presidente Donald Trump reiteró que Estados Unidos debería controlar Groenlandia y Dinamarca respondió reafirmando su soberanía. Las negociaciones trilaterales sobre la isla continúan en paralelo.

Durante la cumbre de la OTAN celebrada el 7 y 8 de julio en Ankara, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró que Groenlandia debería estar bajo control estadounidense por razones de seguridad, y sostuvo que la isla se encuentra rodeada de buques chinos y rusos. Al día siguiente, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió que su país está preparado para «defender cada centímetro de la OTAN, incluido nuestro propio territorio», y reiteró que Groenlandia no está en venta y que corresponde a sus habitantes decidir su futuro.
Otros líderes de la alianza fijaron posición durante la cumbre. La primera ministra de Islandia, Kristrún Frostadóttir, señaló que Groenlandia pertenece a los groenlandeses y pidió concentrar la atención en Rusia como principal amenaza externa. El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, afirmó que las cuestiones relativas a la isla competen únicamente al Reino de Dinamarca. El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también rechazó los planteos de Washington. Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, consideró que Estados Unidos tiene un punto válido en cuanto a la necesidad de limitar el acceso de China y Rusia al Ártico, y destacó que existe un proceso de diálogo en marcha entre las partes.
Ese proceso remite a las negociaciones trilaterales entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia iniciadas tras el marco acordado con la OTAN a fines de enero. El canciller danés, Lars Løkke Rasmussen, indicó en Ankara que las conversaciones continúan y que Copenhague busca una solución que atienda los intereses de seguridad estadounidenses —que calificó de legítimos y compartidos— dentro de las líneas rojas del reino. Una de las vías en estudio es la ampliación del acuerdo de defensa bilateral de 1951, que ya otorga a Washington un amplio acceso militar a la isla.
El trasfondo del cruce de declaraciones es el peso estratégico de Groenlandia en el Atlántico Norte: su posición entre América del Norte, Europa y el océano Ártico, la base espacial de Pituffik y su rol en el corredor GIUK, la puerta de salida de la Flota del Norte rusa hacia el Atlántico. Pese al intercambio inicial, la cumbre cerró con señales de distensión: en la sesión plenaria del miércoles, Trump elogió el aumento del gasto en defensa de los aliados y expresó respaldo a Ucrania. CNBC


