Copenhague anunció en la cumbre de la OTAN en Ankara la adquisición de dos aviones cazasubmarinos para patrullar las aguas entre Groenlandia, las Islas Feroe y el Atlántico Norte.

Dinamarca adquirirá dos aviones de patrulla marítima Boeing P-8A Poseidon para reforzar su presencia militar en el Ártico y el Atlántico Norte. El anuncio lo realizó el ministro de Defensa, Jeppe Bruus, el 7 de julio de 2026, durante la cumbre de la OTAN en Ankara. La compra sigue la recomendación del jefe de Defensa, el general Michael Wiggers Hyldgaard, y se enmarca en el subacuerdo sobre el Ártico y el Atlántico Norte del acuerdo de defensa danés 2024-2033.
El P-8A Poseidon, basado en el Boeing 737, es la principal plataforma de guerra antisubmarina de la OTAN: combina radar de alta resolución, sonoboyas y torpedos Mk 54 para detectar e identificar buques y submarinos a grandes distancias. Estados Unidos, Reino Unido, Noruega y Alemania ya lo operan, y Canadá lo ha seleccionado para renovar su flota. Copenhague, que retiró sus propios submarinos en 2004, cubre así una brecha de vigilancia subacuática que arrastraba desde hace dos décadas.
La lógica geográfica del anuncio es directa: los submarinos de la Flota del Norte rusa, con base en la península de Kola, deben atravesar los estrechos del Atlántico Norte para proyectarse hacia el océano abierto. Los nuevos aviones daneses patrullarán precisamente esas aguas, entre Groenlandia, las Islas Feroe y el GIUK Gap, el corredor que la OTAN considera crítico para contener el poder naval ruso.
El anuncio también tiene una dimensión política. Washington ha presionado repetidamente a Dinamarca por lo que considera una defensa insuficiente de Groenlandia, y la compra —cuya aprobación de venta militar estadounidense por hasta 1.800 millones de dólares para tres aeronaves data de diciembre de 2025— responde en parte a los objetivos de capacidad antisubmarina que la OTAN asignó a Copenhague. Bruus negó que la operación busque responder a las críticas de la Casa Blanca, aunque reconoció la conveniencia de anunciarla en plena cumbre.
El Mando de Defensa danés estudia ahora operar los aviones en cooperación con un aliado de la OTAN. Medios daneses apuntan a Alemania, que ya dispone de infraestructura para el P-8A en la base aérea de Nordholz, como el socio más probable.


