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Coalición nórdica presiona a la UE para mantener el bloqueo a la perforación ártica

Una carta dirigida a cinco comisarios europeos advierte que flexibilizar la prohibición de extracción de hidrocarburos en el Ártico comprometería tanto los objetivos climáticos como la seguridad energética del bloque.

Plataforma de perforación petrolífera Cessna Delta en el Mar del Norte, frente a las costas noruegas.
Plataforma de perforación Cessna Delta en el Mar del Norte. Una coalición nórdica urge a la UE a mantener la prohibición de nuevas extracciones de hidrocarburos en el Ártico. Foto: Erik Christiansen / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

El 27 de mayo de 2026, una coalición de instituciones financieras, sindicatos y científicos del clima —encabezada por Nordea Asset Management y el fondo de pensiones danés Sampension, y organizada a través del Nordic Center for Sustainable Finance— envió una carta abierta a la Comisión Europea instando a Bruselas a mantener su posición vigente contra nuevas perforaciones de petróleo y gas en el Ártico. La carta acumula 127 signatarios, entre ellos el exvicecanciller alemán Robert Habeck y la exministra danesa de Clima Connie Hedegaard.

El detonante es la revisión en curso de la política ártica de la UE. Desde 2021, el bloque respalda una prohibición global de nuevas extracciones de hidrocarburos en la región por razones ambientales, pero la Comisión confirmó que está reevaluando esa postura «a la luz del nuevo contexto geopolítico y geoeconómico», sin haber llegado aún a conclusiones. La crisis energética asociada al conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán ha intensificado la presión sobre los gobiernos europeos para asegurar suministros alternativos.

La carta rechaza el argumento de que la perforación ártica pueda resolver la volatilidad energética de Europa en el corto plazo. Los proyectos en la plataforma continental noruega tardan aproximadamente 13 años en desarrollarse, lo que significa que cualquier campo aprobado hoy no alcanzaría plena producción hasta alrededor de 2040. Evaluaciones independientes de Rystad Energy refuerzan ese diagnóstico, cuestionando la viabilidad comercial de nuevas operaciones en la región.

Los signatarios también alertan sobre riesgos de seguridad: si la infraestructura ártica se volviera crítica para el suministro europeo, se convertiría en un objetivo atractivo para sabotajes, aumentando la vulnerabilidad del bloque. El Ártico se calienta cuatro veces más rápido que el promedio global, y la coalición advierte que extender la explotación de combustibles fósiles hacia el Mar de Barents austral representa una amenaza para ecosistemas de relevancia global.

La presión sobre la Comisión llega en un momento en que la UE revisa toda su estrategia para la región, en un contexto de creciente competencia entre potencias —Rusia, China y Estados Unidos— por el control de rutas, recursos y posicionamiento estratégico en el Ártico. Para más contexto sobre la dimensión geopolítica de este tablero, ver el análisis La Ruta de la Seda Polar: la apuesta estratégica de China en el Ártico.


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